martes, 8 de marzo de 2011

8 de marzo: estoy harta

En este día de hoy, 8 de marzo, tendría que sentirme orgullosa como mujer por tener la oportunidad de tomar la calle con nuestras voces y nuestros cuerpos. De poder gritarle al heteropatriarcado neoliberal que estamos hartas:
hartas de los femicidios en el mundo;
hartas de las violaciones masivas a mujeres y niñas;
hartas de que este sistema decida por nosotras;
hartas de que en las crisis económicas seamos nosotras las más afectadas;
hartas del trabajo precario;
hartas de que algunas de las mujeres que han conseguido un status o un puesto laboral importante reproduzcan todos los comportamientos patriarcales;
hartas de la discriminación a mujeres de otras etnias y culturas;
de la criminalización a las mujeres migrantes y/o sin papeles;
del odio hacia las mujeres transexuales y hacia las lesbianas;
del acoso sexual en el trabajo (en caso de que lo tengamos); 
de que nos ignoren en todos los aspectos por tener más de 60 años;
de que en la mayoría de las consultas ginecológicas nos traten con desprecio y no nos den ninguna información;
de que el médico nos  diga que “tienes depresión” y no reconozca tu fibromialgia;
de que nos excluyan en la toma de decisiones, sea en el trabajo, en una asociación mixta o en la familia;
de que tengamos que ser delgadas y usar cremas antiarrugas para encajar en el cánon de “feminidad”;
y de que, por no encajar en estos mismos parámetros, nos miren mal;
de que nuestra pareja nos controle cada vez que queramos decidir o hacer algo por nuestra cuenta;
de que el cerdo baboso de turno nos diga alguna grosería por la calle o nos toque el culo en el autobús;
de que seamos nosotras las criminales por defendernos de un agresor;
de que por ser madre soltera no tengamos derechos a  recibir ayudas;
de que, por ser jubiladas y estar solas, el cabrón del dueño o la inmobiliaria nos haga mobbing para tirarnos del piso donde hemos vivido toda nuestra vida;
de que después de trabajar o buscar trabajo durante todo el día lleguemos a casa y tengamos que hacerle la cena al marido y a lxs hijxs;
de que cuando, nos acostamos agotadas al final del día, nos llame nuestro hermano para decirnos que no puede ir a cuidar esta noche a “los papás” porque él mañana tiene que madrugar para ir al trabajo y tenemos que cuidarlxs nosotras.
Estamos hartas de sentirnos una mierda en esta sociedad.

Y digo que tendría que estar orgullosa de poder gritar todo esta rabia acumulada porque cuando llega la hora y acudo a la manifestación, de pronto, siento como si acudiera a la típica  celebración de boda o comunión, donde muchas se reencuentran después de la anterior manifa y se cuentan lo monísimas que estamos y el frío que hace esa tarde. 
Y pienso, estoy harta también de esto.

En fin, qué triste…

martes, 8 de febrero de 2011

La asquerosa dignidad de la pobreza

El siguiente texto está escrito por Sonia Sanchez, feminista argentina, mujer rebelde y desobediente, tal como ella misma se define. Pertenece a la asociación AMMAR y a Mujeres Creando, de pensamiento anarkofeminista. Además, es coautora, junto a María Galindo, del libro "Ninguna mujer nace para puta."
 "La asquerosa dignidad de la pobreza" es un post publicado en la Bitácora de Sonia Sanchez, el 21 de febrero de 2010:
Donde esta la dignidad en la pobreza?
Tome la decisión de no ser mas empleada domestica, con la misma fuerza de cuando dije basta a la prostitución.
Fregando la mugre en una de las tantas casas que limpiaba hasta hace dos días, me puse a pensar ¿Dónde esta la dignidad en este trabajo? ¿yo me siento digna fregando la mugre de las personas ricas y clase media? ¿Qué es dignidad?, ¿Qué es pobreza? Que es para mi como mujer pobre la dignidad?, como la vivo? ¿Cómo la padezco? ¿Cómo la disfruto?
Odio la dignidad del pobre y de la pobre!!!!,
Para mi esa dignidad es otro maquillaje que suaviza y tapa carencias, olvidos, maltratos, y violaciones.
= Mejor ser pobre, que ladrón
= mejor ser empleada domestica que prostituta
=yo soy pobre pero digna.
La palabra dignidad es el corsé que te sujeta, que no te permite mover del lugar donde estas, así con este maquillaje asqueroso yo soy útil para todos los sistemas.
Soy mujer pobre y estoy harta de ello, de los padecimientos, de las faltas, de los abusos,
Estoy harta de “ser digna” para obtener planes sociales,
Estoy harta de “ser digna” madre,
Estoy harta de “ser digna” empleada domestica,
Estoy harta de “ser digna” feligresa para la iglesia,
Estoy harta de “ser digna” esposa,
Estoy harta de “ser digna” amante,
Estoy harta de “ser digna” militante,
Estoy harta de “ser digna”.
Estoy harta.
Todas estas “dignidades” son corsé que nos sostienen en estas violencias.
La pobreza es violencia psicológica, material, e institucional, no hay nada allí que te dignifique,
Pobreza + maternidad = tortura
La maternidad es violencia, maquillada de romanticismo, y también un trofeo de guerra de los varones violentos
Ser ama de casa es otra violencia en la mujer, cocinar, planchar, fregar, bordar, tejer, coger y parir, y administrar la pobreza, donde esta la dignidad allí?
Todo es violento,
Soy pobre, y el estado me da planes sociales = dignificada
Soy pobre y puta, el estado me da planes sociales + 7000 forros por mes = dignificada
Soy pobre y adolescente embarazada, el estado me da el plan mamita = dignificada
Soy cartonera, revuelvo la basura para comer, y el estado me llama recicladora social =dignificada.
Soy mujer pobre violada sistemáticamente en la prostitución, el Estado y la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) me etiquetan de trabajadora sexual = dignificada
dice Naty Menstrual: “yo no sufro de transito lento, me cago en todo”, y yo estoy haciendo lo mismo.
Me cago en la dignidad de la pobreza!
Me cago en la dignidad de ser mujer honesta!
Me cago en la dignidad de ser ama de casa!
Me cago en la dignidad de la maternidad forzada!
Me cago en la dignidad del romanticismo en la maternidad!
Me cago en la honra de la mujer!
Me cago en la dignidad de ser empleada domestica!
Me cago en la dignidad de ser buena hija!
Me cago en la dignidad de ser buena hermana!
Me cago en la dignidad de ser buena madre!
Me cago en la dignidad! y
“Si no me encuentras es porque Salí a buscar a la felicidad”.
Sonia
      Fuente:  http://cualestuputaesquina.blogspot.com/

lunes, 31 de enero de 2011

Feminismo etnocentrista

Muchas de las feministas blancas occidentales tenemos todavía un discurso exclusivamente genérico, sin ser conscientes (al menos eso quiero pensar yo) de que muchísimas mujeres  en el mundo sufren, además, una opresión múltiple: la étnica, nacional, de clase, económica,…
Nuestra práctica  feminista viene desde el privilegio de ser blancas y vivir en el “primer mundo”. Es un feminismo clasista y etnocéntrico, y estos rasgos son repeticiones de los esquemas del patriarcado.
Sin embargo, la lucha feminista no puede ser entendida si no engloba otras formas de violencia o de opresión hacia las mujeres, como el racismo, las leyes que restringen el trabajo y la migración, y la pobreza. Y esto sólo se consigue trabajándonos nuestro chovinismo interiorizado y deconstruyendo nuestros prejuicios occidentales. Mientras no lo hagamos, no  se puede hablar de sororidad entre las mujeres. Este concepto de  “amistad entre mujeres diferentes y pares, cómplices que se proponen trabajar, crear y convencer, que se encuentran y reconocen en el feminismo, para vivir la vida con un sentido profundamente libertario (Marcela Lagarde)”, en muchos casos, todavía no es real.

El feminismo, si quiere ser transnacional y transracial, debe empezar por dar voz a  las propias mujeres que viven esta opresión múltiple, y no seguir hablando nosotras por ellas con un sentimiento paternalista (“el paternalismo es una modalidad del autoritarismo, en la que una persona ejerce el poder sobre otra combinando decisiones arbitrarias e inapelables, con elementos sentimentales y concesiones graciosas.”http://es.wikipedia.org/wiki/Paternalismo).
Y, por supuesto, no debemos tomar una actitud sustitucionalista, donde las feministas occidentales pretendamos igualar nuestras experiencias como mujeres blancas con las de las mujeres no blancas: ¿o es que acaso son ellas las que tienen que encajar en nuestro molde? Esta actitud es, evidentemente, excluyente.

Seamos conscientes de que cualquier tema que afecte a las mujeres, nos afecta a TODAS las mujeres del mundo. Empecemos por cuestionarnos nuestra status quo y ser autocríticas. Salgamos de la teoría (cuyos postulados son aplicables, mayoritariamente, a mujeres blancas, de  clase media y con acceso a estudios universitarios) y construyamos un feminismo inclusivo e interactivo.

Pero mejor que yo lo explica Karla, militante feminista, negra y lesbiana, en una entrevista que le hicieron las mujeres de “Rebeldes sin Sombras”, un programa feminista en Radio Bronka:
http://rebeldessinsombraradio.blogspot.com/2011/01/programa-especial-sobre-genero-racismo.html 
Escuchar esta entrevista es fundamental para poder entender que muchas feministas blancas estamos todavía atadas a la cultura/trampa del etnocentrismo.